No solo la escasez de profesionales en medicina y la falta de recursos en el sector salud, son agravantes de la crisis del sistema de salud colombiano,  a estos se le suma una deficiente capacidad instalada hospitalaria para la atención de los pacientes.

 

Así lo confirma, entre otros casos, la situación crítica develada en lo últimos días en la Clínica Santa Sofía de Buenaventura. Mientras la OMS indica que por cada mil habitantes se debe contar con al menos 4 camas, en Colombia de acuerdo con los datos del Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (Reps), solo existen en promedio 1,7 camas  por cada mil habitantes, una de las tasas de cobertura hospitalaria más baja en Latinoamérica.

Así por ejemplo, en departamentos como Guainía, Guaviare, Putumayo, Vaupés  y Vichada se ha reportado escasez de unidades de cuidados intensivos, indispensables para prestar mejor atención a los pacientes con condiciones críticas de salud.

Ante la crítica situación, Olga Lucía Zuluaga directora ejecutiva de la Asociación Colombiana de Empresas Sociales del Estado y Hospitales Públicos (Acesi) manifestó que una manera de suplir la crisis es revisar número de camas con las que cuentan servicios de  baja y mediana complejidad, donde incluso podría hablarse de subutilización,  para soportar unidades de alta complejidad, como los cuidados intensivos.

Sin embargo el problema deberá abordarse desde la raíz y se convierte en un reto más para la reforma a la salud.

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