La S.C.A.R.E. emite estos lineamientos para orientar la reapertura segura, progresiva y responsable de los servicios quirúrgicos después del sismo, mediante criterios que permitan evaluar las condiciones para la atención y proteger la seguridad de los pacientes y del talento humano en salud, de acuerdo con la capacidad real de las instituciones y de la red territorial de servicios de salud.
1. Prioridad de la atención de urgencias
Durante la recuperación de la capacidad institucional, debe garantizarse prioritariamente la atención de urgencias, emergencias y procedimientos no diferibles, evitando que la reactivación de cirugÃa electiva comprometa los recursos necesarios para esa respuesta.
2. Seguridad estructural y no estructural
Antes de reanudar la prestación de los servicios, deberá contarse con una evaluación técnica posterior al evento que permita establecer condiciones seguras de ocupación y funcionamiento.
Además de la estabilidad estructural, deberán verificarse los sistemas eléctricos y plantas de emergencia; redes de gases medicinales; suministro de agua; ascensores y rutas de evacuación; comunicaciones; sistemas contra incendios; equipos biomédicos; almacenamiento y cadena de frÃo; elementos susceptibles de caÃda o desplazamiento, y capacidad de respuesta ante posibles réplicas.
La evaluación estructural es necesaria, pero no suficiente para sustentar la reapertura de los servicios quirúrgicos.
3. Análisis de la capacidad clÃnica real
Antes de reiniciar procedimientos debe conocerse, en tiempo real, la capacidad funcional disponible, lo cual debe incluir camas de hospitalización operativas, capacidad de recuperación posanestésica, disponibilidad de UCI o cuidado intermedio, urgencias funcionando, laboratorio clÃnico, imágenes diagnósticas, disponibilidad de sangre y componentes, farmacia y medicamentos esenciales, esterilización, oxÃgeno y demás gases medicinales y transporte asistencial.
La disponibilidad de quirófano no es sinónimo de reapertura inmediata para la realización de cirugÃas electivas, por cuanto debe incorporar la capacidad real para atender complicaciones, tales como vÃa aérea difÃcil, hemorragia mayor, paro cardiorrespiratorio, necesidad de ventilación mecánica prolongada, deterioro hemodinámico, reintervención quirúrgica, necesidad inesperada de hospitalización, necesidad de UCI, transfusión, complicaciones anestésicas y quirúrgica, asà como la disponibilidad efectiva de los servicios interdependientes y de apoyo necesarios para responder ante complicaciones anestésicas y quirúrgicas.
4. Talento humano suficiente y seguro
Deberá verificarse la disponibilidad presencial y sostenible del talento humano necesario para atender integralmente el episodio quirúrgico, incluyendo cirugÃa, anestesiologÃa, enfermerÃa, instrumentación quirúrgica, recuperación posanestésica, hospitalización, cuidado crÃtico, laboratorio, imágenes diagnósticas, farmacia, banco de sangre, mantenimiento y soporte biomédico.
Las instituciones deberán disponer de espacios de descanso con condiciones adecuadas para el talento humano y organizar turnos que permitan una prestación segura y sostenible.
Durante la emergencia, podrán reorganizar temporalmente el talento humano hacia los servicios con mayores necesidades de atención, de acuerdo con sus competencias, disponibilidad y condiciones de seguridad, sin desconocer los perÃodos de descanso ni comprometer la continuidad de los demás servicios esenciales.
Las IPS deberán establecer canales claros para reportar situaciones que puedan comprometer la seguridad, integridad o condiciones de trabajo del talento humano y adoptar las medidas correspondientes. Las ARL deberán brindar el acompañamiento y apoyo técnico que corresponda dentro de sus competencias.
5. Articulación de la red territorial
La reapertura de los servicios quirúrgicos debe considerar la capacidad de respuesta de la red territorial y no únicamente las condiciones individuales de cada institución.
Las SecretarÃas de Salud y autoridades territoriales en salud, en articulación con los CRUE y los prestadores, deberán mantener información actualizada sobre disponibilidad de UCI y hospitalización, servicios quirúrgicos, transporte asistencial, rutas de referencia y contrarreferencia y necesidades de talento humano en salud, con el fin de orientar la atención y el uso adecuado de los recursos disponibles.
Las rutas de referencia existentes antes del sismo deberán verificarse, considerando los cambios en la capacidad de las instituciones afectadas.
La autoridad territorial debe coordinar el uso de la capacidad disponible cuando la emergencia comprometa simultáneamente varias instituciones.
6. Decisión de reapertura
La decisión de reanudar los servicios quirúrgicos deberá ser institucional, integral y documentada. No podrá sustentarse exclusivamente en la disponibilidad de los quirófanos ni en un concepto favorable sobre la infraestructura.
La institución deberá valorar conjuntamente las condiciones de seguridad estructural y no estructural, capacidad clÃnica y funcional, disponibilidad de talento humano, servicios interdependientes y capacidad de respuesta de la red de atención.
La reapertura deberá ser progresiva y susceptible de revisión, de acuerdo con la evolución de la emergencia y la capacidad real de la institución. Si alguna de estas condiciones se deteriore o resulte insuficiente, deberá reconsiderarse el nivel de actividad quirúrgica, priorizando en todo momento la atención de urgencias, emergencias y procedimientos no diferibles.
Se recomienda que la decisión deberá quedar documentada y señalar las condiciones y alcance bajo los cuales se autoriza la reapertura.
7. Priorización de procedimientos durante la reapertura
La reactivación de la cirugÃa electiva deberá realizarse de manera gradual, mediante una priorización clÃnica que considere la condición del paciente, el riesgo derivado del aplazamiento, la complejidad del procedimiento, la probabilidad de requerir hospitalización o cuidados intensivos y el consumo previsible de recursos institucionales y de la red.
En las primeras fases deberán priorizarse los procedimientos:
- Cuya postergación pueda producir deterioro clÃnico, pérdida funcional o mayor complejidad posterior.
- De baja complejidad y corta duración.
- Con bajo riesgo de complicaciones, transfusión, hospitalización o ingreso a UCI.
- Preferiblemente ambulatorios o de corta estancia.
- Que no comprometan la capacidad reservada para urgencias, emergencias y vÃctimas relacionadas con el sismo.
La programación no deberá depender de criterios administrativos, financieros o de facturación.
Cada institución deberá establecer un mecanismo interdisciplinario de priorización, con participación de cirugÃa, anestesiologÃa Y las demás áreas necesarias, y revisar periódicamente los procedimientos autorizados según la evolución de la emergencia.
Actualización
Estos lineamientos podrán ser revisados, ajustados y actualizados de acuerdo con la evolución de la emergencia, las condiciones del sistema de salud, la nueva información disponible y las disposiciones que adopten las autoridades competentes.



