Ser anestesiólogo no comienza cuando recibes la bata de residente. Empieza mucho antes: con la decisión de elegir una especialidad, las horas de estudio para los exámenes de admisión, las entrevistas, la incertidumbre y la perseverancia para seguir intentándolo cuando el resultado no es el esperado.
Pero una vez se cruza esa meta, inicia un nuevo desafío. La residencia pone a prueba no solo los conocimientos, sino también la capacidad de liderar, trabajar en equipo, mantener la calma en momentos críticos y aprender de cada experiencia para brindar una atención segura a los pacientes.
Cada residente vive un camino diferente, pero todos comparten un mismo propósito: convertirse en el especialista que un día soñaron ser.
¿Cómo se vive realmente ese recorrido? ¿Qué retos, aprendizajes y satisfacciones deja la residencia en Anestesiología?
La Dra. Paula González Hernández, residente de tercer año de Anestesiología y coordinadora del Comité de Residentes de la Sociedad Cundinamarquesa de Anestesiología, lo cuenta en el más reciente episodio de SaludCasth, donde comparte su experiencia y reflexiona sobre el camino que recorren quienes deciden seguir esta especialidad.



