Fecha: octubre 6, 2020

Le decimos adiós al Dr. Pedro Bonivento: nuestro maestro (1934-2020)

Obituario escrito por la Dra. Olga Marina Restrepo

Cuando una persona fallece, su falta de presencia fĆ­sica hace que todos hablemos de Ć©l, de sus cualidades y  caracterĆ­sticas, de cuanto le querĆ­amos, de lo que hizo y cómo influyó en las personas que lo rodeaban y en su comunidad.

Cuando hablamos del Dr. Pedro Bonivento FernĆ”ndez,  debemos hacerlo de un estilo de vida, de principios y como estos estaban presentes en todas las acciones de su vida.

Sin lugar a dudas amó la vida a travĆ©s de sus padres y luego de su esposa e hijos, teniendo muy en claro que ellos eran su nĆŗcleo. Desarrolló su carrera de medicina como pionero en una facultad reciĆ©n creada, en las montaƱas andinas, lejana de su querida Santa Marta natal,  pero que con el paso del tiempo  se convirtió en su patria chica.  Como si fuera poco por ser un  estudiante destacado, fue elegido para ser el primer estudiante de posgrado de anestesiologĆ­a en la Universidad de Caldas, de donde habĆ­a egresado como mĆ©dico.  AsĆ­ se fue deslumbrando un pionero discreto y capaz,  que se constituyó por mĆ”s de treinta aƱos en un destacado profesor de anestesiologĆ­a.

Respetaba y amaba sus alumnos,  a  cada uno le daba lo que Ć©l creĆ­a que necesitaba. TenĆ­a variedad de prĆ”cticas pedagógicas, muchas de ellas  innovadoras para la Ć©poca: casos clĆ­nicos; revisiones de tema con los estudiantes de posgrado, que ademĆ”s servĆ­an para  desarrollar  sus habilidades pedagógicas con los estudiantes de pregrado; clubes de revista para estudiantes de pregrado y una asistencia y acompaƱamiento con los pacientes que nada tenĆ­a que envidiar a las actuales simulaciones de alta fidelidad.

Durante sus actividades como docente mostraba ecuanimidad y dominio de las situaciónes  urgentes que se presentaban, con lo cual transmitĆ­a seguridad y permitĆ­a desarrollar las hoy muy conocidas habilidades no tĆ©cnicas. ConocĆ­a bien las capacidades de sus colegas y lograba que les enseƱaran a sus alumnos estas y sus experiencias.  Nunca hablaba mal de sus colegas. En pĆŗblico era discreto y en privado un consejero capaz, incluso tenĆ­a la habilidad de hacer que sus alumnos se sintieran como sus hijos. ReprendĆ­a y corregĆ­a sin aspavientos de ser el mĆ”s conocedor o el mejor profesor, solo deseaba que todos fuĆ©ramos mejores seres humanos y mĆ©dicos.

A travĆ©s de su ejercicio y su enseƱanza en pregrado hizo que se respetara mucho la especialidad y motivó a muchos de sus alumnos a escoger la especialidad de la anestesiologĆ­a como camino de vida por ser Ć©sta integral,  humana e importante.

UnĆ­a el conocimiento cientĆ­fico, las habilidades y la humanidad de una forma prodigiosa,  ademĆ”s estaba bien informado de la realidad del mundo y con ello lograba ubicar fĆ”cil el futuro y sus posibilidades.

Maestro, todo eso lo hizo un maestro, fue el que enseñó, educó, dio ejemplo y sobre todo demostró que siendo fiel a sus principios, podía tener una vida satisfactoria y plena que podía influir y congregar.

Cuanta falta nos harƔs.